Carta a un colega de excepcionales valores humanos y profesionales

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Saladillo/BA. «Querido Oscar: Cuando llegue a Saladillo, la primer mano extendida que encontré en ese camino nuevo, lleno de ilusiones, de expectativas pero también de temores, fue la tuya. Vos fuíste quien me abrió las puertas del ex Intendente Municipal, Carlos Antonio Gorosito y después lejos de la actual tecnología, te tomabas el trabajo de enviarme notas en papelitos que resumían la actividad municipal de aquel año 2000.

Me bancaste mis enojos, mis quejas, mis pedidos, estuviste siempre que te necesite y bautizaste mi pequeña tropa familiar que repartíamos nuestro primer proyecto que fue «Las Noticias de Saladillo», con el nombre de «Los Moronitos». Ahí con mi esposa Alejandra, mis hijos Nicolas y Juan Ignacio, la colaboración imborrable del inolvidable Carlitos Ferrario, la fuimos peleando con mucho esfuerzo, pero siempre estaba la mano del Licenciado Oscar Di Zeo, una amigo que Dios puso en nuestro camino para hacer un poco más aliviada la tarea de poder en la cola de los medios saladillense, poder pelearla cada día para poder llevar algo de comida a nuestra mesa, pagar un modesto alquiler y algunos servicios también humildes, como era poder contar con una garrafa.

Cuando fuimos creciendo «un poquito» con el apoyo siempre de la familia y de algunos amigos que me permitían tomar algunas notas, como el caso donde Alberto Víctor García, quien siempre me dejo sacar alguna nota de «La Sintesis», Luego mi trabajo en la locución me fue abriendo puertas de diferentes radios como la de «Beto» Bruno, Pablo Giribone, Javier Bustamente, Aldo Rachit y nuevamente (esta vez muy breve por algunos inconvenientes de salud por los que atravesé) y nuevamente Javier Bustamante, que se sacó una hora de su programa para permitirme volver a «La Líder».

En el medio «Exportar y Producir», «Redacción Saladillo» hoy devenido en «FM Campo», Diario digital que cuenta con una radio online que lleva el mismo nombre, pero siempre, siempre, el querido Oscar dando una mano. Un profesional reitero de excelencia, de muy bajo perfil, sencillo, amable, cordial, con su bicicleta roja, creo que la misma que le conocí el primer día que me dio la bienvenida a Saladillo.

Cuando me entere de tu problema de salud, «una miocarditis que obligó a su interrelación primero en Saladillo y luego en el Sanatorio Ipensa», con mi esposa alejandra y Cande, no pudimos evitar que un nudo en la garganta obligarán a que nuestros ojos se llenarán de sentidas lágrimas por lo que estaba viviendo nuestro amigo. Y juntamos nuestra manso ny le pedimos a Dios por tu salud y la fortaleza que iba a necesitar tu familia toda. Hoy nos encontramos, debe de ser la edad, pero ya no puedo decir los que pienso cuando se trata se sentimientos, cuando se trata de decir «sabes cuanto te queremos querido Oscar» y fue una charla de mucha alegría, de reencuentro, de pedidos de «cuídate», de no se cuantas cosas que por ahí eran las excusas para no decirte, «gracias por todo amigo» y que ese nudo porfiado en mi garganta me hicieran pasar algún papelón, porque seguramente muchos no lo entenderían.

Y bueno. Ahora es tiempo de agradecimiento a Dios, por sobre todas las cosas. Los seres humanos somos muy rápidos para pedir y muy lerdos para agradecer, en este caso quiero agradecerle a Nuestro Padre por tenerte de nuevo entre nosotros. Eso si. ¡Cuídate! ¡Cuídate mucho, porque sos muy importantes para muchos amigos que has ido sembrando en el camino de tu vida, y hoy por ahí no tienen esta posibilidad de escribirte o decírtelo personalmente, pero lo sienten en el alma, lo sienten en el corazón. Abrazo del Alma querido Oscar y de nuevo ¡CUIDATE!. (César Morón).

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