Dios te lleva de la mano. Un recuerdo del Padre Antonio

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Saladillo/BA. Hoy, mientras buscaba entre archivos de vieja data, encontré el último e-mail que me mando el querido y recordado Padre Antonio Gradoazo, el que está fechado el 3 de julio de 201|4 a las 10:30 horas. Siempre compartía textos espirituales y preguntaba por mi familia, especialmente por mi hija Candela a quien le brindaba un cariño muy especial. Me pareció interesante compartirlo con nuestros lectores, en una época en que todos parecería corremos detrás del éxito. El mismo expresa en forma textual: ¿Quién no quisiera tener la fórmula del éxito?. Primero habría que distinguir qué es lo que comúnmente se entiende por éxito y lo que Dios nos dice en Su Palabra al respecto: “Sé fuerte y valiente, porque tú vas a dar a este pueblo la posesión del país que juré dar a sus padres. Basta que seas muy fuerte y valiente, teniendo cuidado de cumplir toda la Ley. No te apartes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que tengas éxito adondequiera que vayas. No se aparte el libro de esta Ley de tus labios: medítalo día y noche; así procurarás obrar en todo conforme a lo que en él está escrito, y tendrás suerte y éxito en tus empresas. ¿No te he mandado que seas fuerte y valiente? No tengas miedo ni te acobardes, porque Yahvé tu Dios, estará contigo adondequiera que vayas.” (Josué 1:6-9).
Querido hermano: Tener éxito no implica una vida exenta de fracasos, sí, leíste bien, pues con eso y todo Dios te creo para el éxito.
Esta porción de la Escritura insiste y repite (para que aquel que la lea no tenga la menor duda), que para tener suerte y éxito en todo lo que hagamos, es necesario:

  • No temer: “ser fuerte y valiente”.
  • Obedecer a La Palabra. “Teniendo cuidado de cumplir toda la Ley”.
  • Hablar bien; ” “no se aparte el libro de esta Ley de tus labios”.
  • Renovar la manera de pensar: “medítalo día y noche”.
  • Comprender que todo esto es posible porque Dios está con nosotros. “Yahvé, tu Dios estará contigo adondequiera que vayas”.
    Solemos tener la idea de que si algo no salió bien, entonces podemos abandonar y deprimirnos, ¡N0! Dios habla de esfuerzo y valentía. No hay que poner excusas para justificar un fracaso ni permitir que el temor a fracasar nos limite. Por el contrario, en cada emprendimiento, obramos creyendo que Dios está a nuestro favor. Y si hubo un fracaso, El Señor asegura los pasos del hombre en cuyo camino se complace: aunque caiga no quedará postrado, porque el Señor lo lleva de la mano. (Salmo 37:23-24). Dios te lleva de la mano y te levantará las veces que sea necesario. Es tu Padre y te ama.
    Él concede el éxito a los hombre rectos, es escudo para quienes proceden sin tacha(Proverbios 2:7). ¡Que el Señor te bendiga con Su fortaleza y Su paz!-
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