Saladillo/BA. Al mal tiempo, buena cara. Esa frase resume la actitud de quienes, desde los clubes de barrio, trabajan día a día para sostener los espacios de encuentro, aprendizaje y recreación destinados a los más chicos.
Durante las últimas semanas, las condiciones climáticas adversas impidieron el desarrollo normal de los entrenamientos en distintas escuelitas de fútbol. Sin embargo, las actividades vinculadas al encuentro y la convivencia no se detuvieron: las meriendas compartidas continuaron siendo protagonistas gracias al compromiso de adultos y colaboradores que sostienen de manera voluntaria la vida social de los clubes.
La iniciativa se desarrolla en el marco del programa “Tercer Tiempo”, impulsado por la Cooperativa Eléctrica de Saladillo (CES), que acompaña a las escuelitas de fútbol locales mediante una ayuda destinada a garantizar el refrigerio de niños y niñas.
Mucho más que una merienda
El programa busca fortalecer el vínculo entre la Cooperativa y las instituciones deportivas, reconociendo la importancia de los clubes como espacios de integración y contención comunitaria.
En ese contexto, el tercer tiempo trasciende la práctica deportiva y se convierte en una oportunidad para compartir, conversar y construir vínculos. Incluso cuando la lluvia obliga a suspender los entrenamientos, la merienda permite mantener vivo ese espacio de pertenencia.
La propuesta también pone en valor el trabajo cotidiano de quienes colaboran de manera desinteresada para que las actividades continúen, demostrando que el compromiso comunitario es fundamental para sostener estos ámbitos de formación y acompañamiento.
A través de esta acción, la CES promueve una alianza con los clubes que apunta a potenciar la función social del deporte y a generar mejores condiciones para el desarrollo de las infancias.
Porque en las escuelitas de fútbol no todo pasa por los resultados o los goles. También cuentan la amistad, el respeto, la camaradería y el afecto que se construyen alrededor de una mesa compartida.
Y cuando esos valores se mantienen incluso en los días de lluvia, queda claro que el verdadero triunfo es el de los chicos y chicas que encuentran en sus clubes un lugar para crecer, compartir y sentirse acompañados.
Porque el tercer tiempo, más que una merienda, es una forma de estar presentes. Y se hace con amor.



